Archivos para febrero, 2013

pensador-de-rodinHay dos maneras de mantener un blog:

1) Ocuparte de él, como te aconseja wordpress, la empresa donde se aloja “Cuadernos de La Periferia”. Hay que ser esmerado, mimarlo, escribir una vez a la semana, pensarte los temas, pasarte un rato estrujándote el cerebro. Si encima le das un poco de movimiento en las redes sociales y sabes escribir palabras clave o poner fotos que te posicionen bien en la búsqueda, pues mejor: hace unos meses utilicé una metáfora y una foto de ligeras connotaciones masoquistas para referirme a la situación política actual y el tráfico a mi blog mejoró. Pero no porque hubiera mucha gente ansiosa por leer mis sesudas reflexiones…

2) La otra manera es más libertaria: asumir que nunca tendrás un blog demasiado leído porque tampoco dices nada demasiado interesante y porque eres un tipo desordenado, al que le puede la incertidumbre laboral, las noticias en papel y digital o el miedo al forúnculo extraño que salió en una parte extraña y que no has decidido si es una bobería o el trallazo fulminante de la muerte.

Mis días están ahora más o menos relajados. Trabajo poco, pero diverso. Unos días doy clase en un máster y otros hago una pequeña cosa online para la UNED. También gano poco, aunque hasta septiembre puedo aguantar así. Estoy intentando escribir un par de cosas más serias. Y pienso. Bueno, leo, investigo y pienso. Mucho.

Pienso en la emigración para poder subsistir a largo plazo. Y pienso en los emigrantes/inmigrantes, sobre los que estoy haciendo una pequeña investigación para un congreso en Londres: ¿cómo se representaba en los periódicos españoles la llegada de cayucos y pateras cuando hablábamos de “invasión de inmigrantes”? ¿Y en alguna prensa canaria, tan proclive a veces a la bazofia racista y populista? Y pienso ahora en nosotros, los emigrantes, en cómo nos estarán empezando a ver por ahí después de leer las portadas del New York Times con la gente rebuscando en los basureros de las ciudades española. ¿Qué pensarán cuando nos vean llegar a sus países? …

Pero también pienso en cosas más agradables: cuando uno ya lleva un año desde que leyó la tesis, se empieza a dar cuenta de por qué un día decidió hacer la tesis. En mi caso fue porque me gustaba hablar de literatura y pensé que eso me pondría en una charla constante con el mundo. Luego no fue así, sino un extenuante ejercicio solitario que ya no pude abandonar, aunque lo intentara.

Hablar de libros, de las sensaciones que producen, del proceso de creación, de la importancia de tal o cual autor, compartir vivencias literarias, enamorarte, pasarte el fin de semana en la cama, amor y periódicos, quizá unos churros, humor surrealista y tierno, un coche que tu familiar más sensato nunca compraría te lleva hasta el fin de la isla. Y porque no hay península, que si no, también. Hacer las cosas conectado a un sentido…

Hoy vi el documental “Barcelona era una fiesta”, sobre la movida contracultural de la ciudad en los años setenta. No pude verlo el viernes pasado, que lo echaban en La2, pero me quedé con las ganas. Y como tengo gripe y me permito pequeños placeres, pues me puse… Y me llamó la atención lo lejos que han estado estos años de cualquier contracultura, de lo acomodados que nos hicimos,  del pienso que hemos comido, del miedo que hemos tenido, del triunfo de la Merkel. Pero también se me activó la sensación de que no estamos tan lejos de la catarsis. Si no te mueres, después de la estupidez de una tesis, siempre vuelve la literatura 😉

Por cierto, puede que me disperse, pero este blog continúa. Siempre de manera libertaria