Archivos para mayo, 2010

Hoy me levanté un poco afectado por los vermouths de anoche. Mi amiga Sharmilla Beezmohun presentaba su libro -Ecos de la tierra verde, me parece- y tuvo el inmenso detalle de invitarnos a comer y tomar copas durante unas buenas horas. Para mí, estupendo, porque estoy sin blanca y me parece que el futuro próximo no es nada halagüeño. De aquí a que la inversión que he hecho en la Escuela de Periodismo de EL PAÍS se vuelva rentable, buf, me voy a hacer viejo. Cualquiera diría que es un acto de masoquismo. Llegas a las diez, te fustigan sin parar hasta darte cuenta de que te hace falta un buen trecho para convertirte en un buen periodista/escritor y llegas agotado a casa, sin ganas ni fuerzas de ver a nadie, estás sólo, enciendes la tele, ves a Iñaki Gabilondo y te invade la extraña sensación de si habrá vida más allá del último plan de rescate de la U.E. Un horror!

Hoy, con la pequeña resaca a cuestas de alcohol y cigarrillos, me he puesto a pensar en esto del blog, sobre qué escribiría o algo así. Y pensé que por ahora, sólo tengo necesidad de hablar acerca de lo que me pasa por dentro, como una especie de terapia-reflexión y que no tengo ganas de convertirlo, a priori, en un blog de periodismo o similar. Soy entonces un exhibicionista preocupado por sí mismo más que por reflejar los dramas de los olvidados, los sin voz o los que tienen voz pequeñita?

Ayer, Patricia, una chica muy guapa de la Autónoma en cuya casa me quedé a dormir una vez -en relidad me quedé a dormir con sus gatos, porque estaba en un congreso y no me quedaba un duro para un hotel y ella me cedió un cuarto-colchón que tenía por ahí-. Bueno, pues Patricia decía que esto del facebook y otras redes sociales tenía un punto enorme de exhibicionismo. Y yo pensaba esta mañana, cuánta literatura no es puro exhibicionismo? Toda? El 90%?. Cuánto no deja el autor de sí en todos esos párrafos llenos a veces de desnudos, deseos inconfesables en boca de otros personajes? Y pensé que el blog era algo honesto. Exhibicionismo de primera categoría. O quizá conversación sincera, como con el psicoanalista. Pero sin pagar y a la hora que uno quiere. O una forma de darte voz cuando no tienes voz. O dársela a los que la tienen. O quizá, aunque sea sobre uno y sólo sobre uno, de esta forma tan extraña, también acabaremos haciendo periodismo. O lo que sea.